Todo Mal con el «Voten bien»

A pocas horas de ir a las urnas, no puedo dejar de pensar en quién dice «votarán bien» y qué está defendiendo cuando lo dice.

No es todo el mundo. Es un perfil bastante específico: clase media urbana, profesionales de LinkedIn, emprendedores, gerentes que ven en el socialismo el fantasma del comunismo que les quitaría sus privilegios. Yo trabajo en un banco, me muevo en esos círculos, lo escucho seguido. «Voten bien» significa «voten como yo».

Lo que esa frase no puede ver es que cada voto tiene condiciones materiales concretas detrás. Si alguien vota por un proyecto de izquierda es porque los gobiernos anteriores tampoco mejoraron sus condiciones de vida. No es ignorancia, no es que «todo quieren gratis»: es que cuando el Estado dejó de proveer salud y educación de calidad, los que pagaron la diferencia no fueron los de arriba. Y eso no es una percepción mía, es la historia de este país.

También entiendo el resentimiento del otro lado: hay empresarios que perdieron negocios con gobiernos de izquierda. Pero vale la pena recordar que muchos de esos negocios funcionaban con empleados no afiliados, tercerizados, en condiciones que la ley de entonces permitía pero que no eran dignas. El resentimiento es real, las condiciones que lo produjeron también.

El problema de «voten bien» no es que sea de derecha o de izquierda. Es que asume que hay un voto correcto y técnico, y que quien no lo ve así es ignorante o está manipulado. Eso cierra la única conversación que valdría la pena tener: ¿qué condiciones de vida producen cada voto?

En diseño le llamamos empatía. No la de poster motivacional, sino la que te obliga a entender el problema del otro antes de proponer cualquier solución.

El resultado de hoy nos afectará a todos, pero no de la misma manera. Quien tiene con qué amortiguar un gobierno que recorta derechos puede darse el lujo de votar tranquilo en cualquier dirección. Quien no tiene ese colchón, no. Esa asimetría es exactamente lo que «voten bien» elige ignorar.

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Por Francisco Maldonado C.

Francisco es un diseñador de productos con más de 10 años de experiencia en la industria de la tecnología. Es apasionado por crear productos que sean estéticamente agradables, fáciles de usar y funcionales. Actualmente trabaja como diseñador de interfaz de usuario en el banco más grande de Ecuador.