Durante la crisis energética de Ecuador en 2024, las empresas distribuidoras publicaban los horarios de cortes en PDF. En Ecuador son 9 empresas distribuidoras separadas por región, y la mayoría de gente ni sabe cuál le corresponde.
El PDF tenía claros problemas: casi nadie conocía el nombre de su subestación, por la cual están segmentadas las ubicaciones. Pero una vez que encontrabas la tuya con el buscador del lector, era fácil encontrar tu horario todos los días. Incómodo, pero funcionaba.
Días después, para «mejorar» esto, el ministerio de energía lanzó el portal energia-ecuador.com. El objetivo tenía sentido: centralizar la información en un solo lugar, facilitar que las personas sepan cuándo se quedarían sin energía (cosas de vivir en una hacienda bananera llamada Ecuador). Hasta ahí bien.
El problema es que en el portal no colocaron la información de subestación (dato que los usuarios ya habían aprendido) y la reemplazaron con un buscador por nombre de sector. En Quito «San Juan» aparece en más de 10 subestaciones distintas. Lo que el PDF había resuelto, el portal lo regresó al caos.
No sé quién desarrolló el portal (en el contexto de un gobierno que explicaba los apagones con «sabotajes», tampoco me sorprende mucho). Salir a decir que son innovadores con ese portal era un intento de victoria política visible. Que el usuario encuentre su horario era solo para que dejen de quejarse de que no saben cuándo se quedarán sin luz.
El criterio de éxito del cliente no siempre es el criterio de éxito del usuario. Y cuando el cliente es un Estado que desprecia lo público, esa distancia se mide en horas sin luz. 🫥