¿Cuál es la peor banca virtual del Ecuador y por qué es la del Banco del Pacífico?
Hace unos años me dieron una Pacificard. Como no me cobraban anualidad nunca la cancelé, nunca renové el plástico. Estos días me llegó el estado de cuenta con el detalle de «Prestación anual».
Fui a la app BdP a pagar. Mi usuario y contraseña no funcionaron. Intenté recuperar contraseña, pero para eso necesito el usuario, y el usuario tampoco funciona. No hay opción de recuperar usuario en la app. En la web generé una clave temporal que tampoco sirvió. La única opción que encontré para pagar fue el asistente de WhatsApp, y no puedo pagar desde otro banco porque nunca renové el plástico y no tengo el número de tarjeta.
Un sistema donde no puedes pagar tu deuda porque no puedes entrar a pagar tu deuda. Kafka estaría orgulloso.
Ahora, el contexto: entre 2021 y 2022, el gobierno de Lasso, un banquero, intentó vender el Banco del Pacífico, que es público. Para venderlo necesitaba mostrarlo «eficiente». La eficiencia bancaria se mide en reducción de gastos operativos, rentabilidad, ratios financieros. No en si el usuario puede recuperar su contraseña. El proceso de venta se declaró desierto por falta de interesados, pero la lógica quedó.
Parte de esa «eficiencia» fue cerrar el centro de innovación del banco. Menos inversión en mejorar la experiencia, mejores números en el balance. En 2024 cerró con utilidades récord de 158 millones de dólares y fue declarado el banco más eficiente del Ecuador.
Eficiente para quién, habría que preguntar. Para el balance, clarísimo. Para el usuario que no puede pagar su deuda porque la app no le deja entrar, no tanto. Y un usuario que no puede pagar su deuda genera mora, y la mora genera intereses. Eso también es eficiencia, de otro tipo.
Triste que uno de los bancos que tenía los mejores canales digitales hace años sea hoy tremenda porquería. Pero bueno, los números están chéveres.