¿Qué tan fácil es decirles a tus compañeros, jefes, RRHH que estás cansado?
Las pocas veces que lo he podido decir ha sido con gente de mucha confianza. En el mejor de los casos lo han tomado con empatía y resignación, en otros me han dado más trabajo para que me «canse de verdad». No juzgo el método, a veces funciona… al menos por un tiempo.
Pero ¿qué tan listos estamos para hablar de burnout? Aunque creo que una mejor pregunta sería: ¿existe un ambiente seguro en el trabajo para admitir que estamos quemados? ¿O si lo decimos se va a tomar en serio, se trabajará en eso, hará seguimiento… o simplemente se ignorará y esperarán a que «se nos pase porque es normal»?
Ayer fue el día de la lucha contra la depresión y se me vinieron esas dudas. La verdad, no sé. Dejo abierto el tema:
¿Qué podemos hacer por nosotros?
¿Qué podemos hacer por los demás?